Friday, 27 May 2016

IV. Stepinac - Coadjutor del Arzobispo de Zagreb



CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos HumanosM. Landercy

INDICE




  • Prefacio
  • Introducción
  • Capítulo I: La patria del Cardenal Stepinac
  • Capítulo II: País natal
  • Capítulo III: Encuentro de la vocación
  • CAPITULO IV: COADJUTOR DEL ARZOBISPO DE ZAGREB

    El Arzobispo de Zagreb
    El obispado de Zagreb fue fundado por el rey San Ladislao en 1094 para reemplazar el antiguo obispado de la ciudad de Siscia (304-535), actual ciudad de Sisak. En su magnífica obra: El arte sagrado en Croacia (ed. Spektor, Zagreb, 1971) los profesores Antun Ivandija y Dusko Keckement afirmaban: "Zagreb entra en la historia con la creación de su obispado hacia 1094. En el momento de la extinción de la dinastía croata reinante y de la llegada de los Arpadovic al trono croata, el centro político y cultural de los croatas se desplazó de Dalmacia hacia Croacia superior donde Zagreb se convirtió en la Sede de los Obispos. Antaño, Zagreb era una ciudad parroquial fortificada que no tenía gran influencia en la vida y el desarrollo de los croatas. Al convertirse en sede del obispado, Zagreb se transformó al mismo tiempo en centro cultural, artístico y particularmente religioso. La creación del obispado fue acompañada por la creación de una iglesia episcopal: la catedral. La catedral de Zagreb se levanta entre los más viejos monumentos de la arquitectura sagrada conservados hasta nuestros días en Zagreb. Su edificación comenzó después de la creación del obispado y finalizó en 1217. Aquel año, al partir para las Cruzadas, el rey húngaro-croata Andrija II pasó por Zagreb y, en esa ocasión, hizo consagrar la nueva catedral construída en el estilo románico de transición con dos campanarios sobre su fachada..." En 1242, gravemente dañada por los tártaros y luego en 1880 por un terremoto, fue finalmente reconstruida en estilo gótico. El Papa Pío IX elevó, el 11 de noviembre de l858, el Obispado al rango de Arzobispado. Este es uno de los grandes diócesis croatas: cuenta con cerca de dos millones de fieles.
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    Durante siglos, los Obispos y Arzobispos croatas han jugado un rol importante en la historia del desarrollo religioso y cultural del pueblo croata. Uno de los Obispos, ciertamente el más valioso, fue el Arzobispo Bauer, quien contribuyó ampliamente en el desarrollo religioso y cultural de Croacia. Había sido nombrado Arzobispo-Coadjutor de Zagreb con derecho sucesorio y el 26 de abril de 1914, se convirtió en Arzobispo Titular de Zagreb. Sus cualidades intelectuales eran brillantes: clarividencia, lógica y buen juicio fundados en la experiencia y la comprensión. Sus escritos eran bien conocidos, al igual que los Congresos Eucarísticos que organizaba con gran empeño. Mons. Bauer fundó nuevas comunidades y conventos. En 1925, organizó la primera Asamblea de Obispos que no había sido efectuada desde hacía cien años. Se lo comisionó para que organizara y presidiera las Conferencias Episcopales. Sus virtudes y sus consejos hicieron progresar a la Academia de Ciencias y Artes. Ayudó generosamente a la Universidad Croata y fue gracias a su apoyo que se fundó la Facultad de las Aguas, los Bosques y la Agricultura. Su conversación preferida era la renovación religiosa del Arzobispado.
    Buscando con tenacidad, terminó por encontrar los medios para actuar moral y materialmente. El día del 25 aniversario de su episcopado, todos los Obispos del país redactaron una declaración común, reconociéndolo como uno de los más grandes y de los más meritorios Obispos.
    Mons. Stepinac - Coadjutor del Arzobispo
    Cuando se cumplió el 70 aniversario del Arzobispo Bauer en 1926, se empezó a hablar seriamente del eventual nombramiento de un Arzobispo coadjutor. No faltaban candidatos meritorios, pero todos eran rechazados, ya sea por el poder del Estado, ya sea por el propio Santo Padre, o bien el Arzobispo rechazaba los candidatos propuestos por el poder civil. Esta situación se extendió hasta 1933.
    El Arzobispo Bauer observaba la vida y actuación del joven Stepinac, quien, en aquel momento, se ocupaba del ceremonial y pensaba en él. Pero Stepinac tenía sólo 36 años ¡Y sólo tres de sacerdocio! Para poder proponerlo como candidato era necesario contar con una dispensa de Roma. El Arzobispo Bauer comenzó, entonces, los trámites administrativos con tal fin.
    El abate Stepinac estaba lejos de conocer las tramitaciones emprendidas por su Arzobispo a este respecto. Preguntado en el curso de un viaje sobre un sacerdote franciscano para la nominación del Coadjutor, simplemente respondió: "Una sola cosa es segura: no será ni Ud. ni yo".
    En el Vaticano, por consiguiente, el Secretario de Estado pidió informes sobre Aloysius Stepinac al Germanicun. Todos los informes sobre el joven sacerdote, cuya conducta había sido siempre ejemplar, eran muy elogiosos. Por otra parte, sus antiguos colegas de Seminario lo consideraban como un santo. Los informes provenientes de su país lo elogiaban por igual. Cuando algo no marchaba, era Stepinac el elegido por el Arzobispo Bauer para solucionar los problemas, como en el caso de ese pueblo convulsionado y excitado por un mal sacerdote (pueblo de Zelina citado anteriormente). A su paso y por sus acciones surgía siempre la paz.

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  •  
  • Capítulo V: Monseñor Stepinac, Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo VI: En medio del caos de la Segunda Guerra Mundial
  • Capítulo VII: Monseñor Stepinac en la Yugoslavia de Tito
  • Capítulo VIII: Ante el tribunal comunista
  • Capítulo IX: Stepinac en la prisión y en detención
  • Capítulo X: En el ocaso de su vida
  • Capítulo XI: Ecos después de su muerte
  • Capítulo XII: Algunos testimonios
  • Epílogo
  • Anexos
  • Bibliografía

Thursday, 26 May 2016

III: Encuentro de la vocación - Stepinac


CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos HumanosM. Landercy

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CAPITULO III: ENCUENTRO DE LA VOCACION

El despertar de la vocación
Después de la guerra, cuando el joven Stepinac reveló su intención de no volver al Seminario, su Director estaba persuadido, dada la vida tan ejemplar del joven, que esto no era más que una tergiversación en la búsqueda más y más confirmada de su vocación sacerdotal.
Para ayudarlo de una forma indirecta a decidirse, Mons. Loncaric escribió en la revista "Sacerdos Christi" de marzo de 1924, un artículo referido al sacerdote Saint Klemens Hofbauer, quien respondió bastante tarde al llamado divino. La conclusión del artículo hacía discretamente alusión al caso del joven Stepanic, a quien encomendaba a las oraciones de los lectores.
Aloysius Stepinac recibió un fuerte choque psicológico cuando leyó esta revista, acompañada de una larga carta de cuatro páginas de su antiguo Director del Seminario de Zagreb, en la cual le revelaba que el joven a quien dedicaba la conclusión, era él, Aloysius Stepinac.
Durante las tres semanas que siguieron su alma entabló una lucha dura aunque en términos claros.
Luego, en el mes de julio de 1924, tomó la decisión, seguro de que esta vez sólo la vocación sacerdotal era la vía auténtica de su vida, el camino que lo colmaría de sentido y en el que finalmente alcanzaría su realización. Stepinac dudaba un poco entre dos seminarios, el de Innsbruck, ya que conocía bien el alemán, y el Germanicum de Roma. Temía ir a Roma donde los cursos eran en latín.
Después de una interrupción de ocho años en sus estudios, temía tener dificultades en esta lengua. Se impuso, entonces, una prueba de latín. El resultado le confirmó que sus conocimientos de latín aún eran buenos, gracias a la sólida base que daban a los estudiantes en Zagreb. Efectivamente el nivel de los estudios en Zagreb rivalizaba con el de las escuelas más importantes de Occidente, y el renombre de su Universidad no era inferior a la de las Universidades de las grandes capitales de Europa.
El Rector del Germanicun recibió al futuro seminarista sin ninguna duda. En cierta forma ya lo conocía: las cartas que Aloysius había escrito desde el campo de batalla a su pariente Mons. Matija Stepinac, habían sido publicadas por este último en la revista del Seminario de Innsbruck.
Seminarista en el Germanicun de Roma
Bajo el pontificado de Pío XI, Stepinac pasó siete años en Roma. Los jóvenes seminaristas del Germanicun eran llamados "Frati rossi" a causa de sus sotanas rojas.
Aloysius es inmediatamente muy estimado por sus compañeros: tiene ocho años más que ellos, un grado militar, experiencia de vida y amplia cultura. Al principio, la disciplina exigida le pareció rigurosa puesto que hacía varios años que había interrumpido sus estudios. Dos de sus compañeros, que habían entrado el mismo año, debieron abandonar, pero "Step" (como lo llamaban afectuosamente sus compañeros) perseveró y logró superar todas las dificultades. Con gran asombro de todos, se le exigían los servicios más humildes: Aloysius aceptaba todo. Era tan responsable que, durante el último año, ya sacerdote, todavía pedía permisos.
Años después, Aloysius contaba cuán penosa le había resultado esta vida al principio y con cuánta devoción dirigía sus plegarias a la Virgen María. Luego, sus dudas desaparecieron, y el sentimiento de estar en la senda correcta lo embargó: una paz interior lo invadió. Tomó entonces una decisión: "Mejor morir que abandonar Roma antes de terminar mis estudios".
Asceta severo, era muy estimado por sus colegas. Su madurez, su seriedad, su fraternidad seducía a todos. Ya se lo consideraba por estas cualidades y otras múltiples como un santo. Sus superiores le confiaban responsabilidades frente a sus compañeros.
Continuaba orando con fervor en las iglesias. Un día, una religiosa del Instituto Croata de San Jerónimo viéndolo así pensó: ¡Qué feliz será el pueblo del cual sea sacerdote! El Director Espiritual del Germánico refiriéndose a Aloysius dijo: "¡Es un hombre íntegro! ¡Sabe lo que quiere!" Los primeros días, Aloysius Stepinac se mantenía alejado de los otros seminaristas. No era fácil proceder de otra manera... ¡Tenía ocho años más! El director quien percibió esta situación, intentó distraerlo, le propuso jugar al handball. Aloysius no sabía jugar. ¡Si hubiera sido fútbol, hubiera estado a gusto!
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Wednesday, 25 May 2016

II. Cardenal Stepinac - País natal


CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos HumanosM. Landercy

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  • Prefacio
  • Introducción
  • Capítulo I: La patria del Cardenal Stepinac
  • CAPITULO II: PAIS NATAL

    Krasic, su pueblo natal
    Aloysius Stepinac nació en Krasic, al Noroeste de Croacia en el circuito del valle de Jastrebarsko, a unos 50 kilómetros de Zagreb, en dirección a Karlovac.
    Desde el siglo XV, ciudades, pueblos y aldeas se han instalado en este pintoresco paisaje; su actividad principal era la agricultura. Los viñedos florecían también en las colinas, y el ganado doméstico enriquecía los establos de las granjas.
    El individuo autóctono de estas tierras lleva en sí todas las características de los croatas de Panonia. El eslavo tiene un temperamento dulce y tranquilo, pero sabe ser tenaz cuando se trata de defender sus derechos y su país.
    El nombre del pueblo, Krasic, debe su origen a la fraternidad Krasici, mencionada en 1249 en los archivos: su pater familias llevaba el nombre de Kraisi, de dónde provino más tarde el título definitivo de la familia patriarcal que legó su nombre al pueblo.
    Los frecuentes ataques de los turcos cuyo objetivo era penetrar más profundamente en Europa, se dirigían a conquistar, primero Viena y luego París. No lo lograron, fueron detenidos en 1566 por el ban croata Nikola Zrinski en el umbral mismo de la ciudad de Siget, donde un muro viviente de croatas los detuvo. Por otra parte, no es este sino un hecho histórico entre tantos otros relacionados con este pequeño pueblo eslavo tan poco conocido por los franceses, pero al cual en 1619 el Papa León X llamó "Antemurale Christianitatis", es decir "Muralla de la Cristiandad".
    Los sangrientos avances de las hordas turcas no alcanzaron a Krasic, y su población no fue forzada a aceptar la religión musulmana. Esto explica cierta pureza de la vida católica en esta región.
    La iglesia del pueblo fue reconstruida en el año 1913 en el antiguo estilo croata acogiendo en ella los restos de una pequeña iglesia gótica del siglo XV.
    Su familia
    En la segunda mitad del último siglo, la comunidad de familia más importante (zadruga), fraternidad (4) de Krasic contaba con ochenta miembros y era dirigida por los tres hermanos Stepinac. Uno de ellos era Josip, el padre de Aloysius, el futuro Cardenal. Esta Zadruga fue dividida en 1878. Por ese entonces, Josip compró una explotación rural compuesta por varios edificios en el centro de Krasic, conservando igualmente su primera granja familiar en la colina Brezaric.
    La gran familia patriarcal de los Stepinac dio varios sacerdotes y religiosos a la Iglesia.
    Entre ellos, el más conocido es Mons. Matija Stepinac, hermano del padre de Aloysius, capellán en el seminario de Zagreb, hombre muy estimado que muere en 1921.
    El padre del futuro cardenal quedó viudo con tres pequeños hijos, casándose en segundas nupcias, en 1885, con una joven, Bárbara, valiente, trabajadora y profundamente creyente. Tuvieron ocho hijos más, de los cuales el quinto, Alojzije (Aloysius) Víctor, futuro arzobsipo de Zagreb, nació el 8 de mayo de 1898. Josip era exigente con sus hijos pero su principal preocupación educativa era la de mostrar, con su conducta, el ejemplo de un hombre honesto. Como gozaba de una buena situación, todos los varones de la familia, según era costumbre de aquellos tiempos en Croacia, tuvieron acceso a una educación bastante esmerada.
    El hogar familiar del joven Aloysius era el núcleo de una vida rural intensamente cristiana y feliz. La hospitalidad hacia el prójimo era la regla primordial.
    La infancia del pequeño Aloysius transcurrió tranquilamente, sin traumatismos mayores: se cumplían, en esta familia, todas las condiciones para el desarrollo pleno de las personas, el amor y el respeto reinaban en el hogar.
    Su madre veneraba a la Virgen María. Durante todo el mes de mayo, una pequeña lámpara de aceite, ubicada cerca de una bella imagen de María Auxiliadora permanecía todo el tiempo encendida. Aloysius a menudo permanecía atraído y fascinado delante de la Virgen.
    Este período de su vida quedó gravado profundamente en la memoria del niño.
    En Krasic, durante sus años de prisión; Aloysius hizo colocar esta imagen al costado de su cama. Así, él podía verla bien en todo momento; y sus visitantes al entrar en la habitación encontraban en primer lugar la imagen de la Virgen María.
    "Ella es el ejemplo que hay que seguir, no el mio" solía decir. Ya desde pequeño, Aloysius estaba en estrecha comunión con el medio natural de su pueblo y los alrededores, con su fauna y su flora. Aloysius observaba y escuchaba.
    (4) Ver Jean - Francois Gossiaux, "Familia y tradición comunitaria en Yugoslavia", Anales del Instituto Francés de Zagreb, 3ra. Serie, Nro, 2, 1976, pp. 135-150.

    INDICEHOMECONTINUA

  • Capítulo III: Encuentro de la vocación
  • Capítulo IV: Coadjutor del Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo V: Monseñor Stepinac, Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo VI: En medio del caos de la Segunda Guerra Mundial
  • Capítulo VII: Monseñor Stepinac en la Yugoslavia de Tito
  • Capítulo VIII: Ante el tribunal comunista
  • Capítulo IX: Stepinac en la prisión y en detención
  • Capítulo X: En el ocaso de su vida
  • Capítulo XI: Ecos después de su muerte
  • Capítulo XII: Algunos testimonios
  • Epílogo
  • Anexos
  • Bibliografía

Tuesday, 24 May 2016

I: La patria del Cardenal Stepinac



CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos HumanosM. Landercy

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  • Prefacio
  • Introducción
  • CAPITULO I: LA PATRIA DEL CARDENAL STEPINAC

    Croacia siempre fiel!
    Durante la reciente estadía de Juan Pablo II en París, desde el 30 de mayo al 2 de junio de 1980, pudimos observar a lo largo del recorrido del Papa, la presencia de numerosas banderas croatas: rojo-blanco-azul, en franjas horizontales, con el escudo croata en forma de cuadrícula de 25 cuadrados blancos y rojos. Un gran estandarte con los colores de la bandera llevaba, en los mismos términos que el Soberano Pontífice había empleado en ocasión de la peregrinación croata de 1979 a la Ciudad Eterna, la inscripción: ¡Croacia siempre fiel! (2).
    Esta cálida acogida, que los numerosos croatas de París tributaron al Papa, era el signo del gran reconocimiento, del gran agradecimiento al Papa, por el extraordinario recibimiento que le había brindado, el 30 de abril de 1979, en Roma y del cual festejaban justamente el aniversario (3).
    Con motivo de esta peregrinación de 1979, Su Exc. Mons. Kuharic, Arzobispo de Zagreb, al presentar al Santo Padre, a los 10.000 peregrinos croatas, en la Basílica de San Pedro, recordó especialmente las cartas intercambiadas entre el Papa Juan VIII, el Príncipe croata Branimir y el Obispo Teodosio. Estas cartas, fechadas el 7 de junio del 879, representaron un acontecimiento de fundamental importancia para la fidelidad de los croatas a la Santa Sede, cuando algunos decenios más tarde, la escisión entre el Imperio de Occidente y el Imperio de Oriente mostró el peligro de hacer inclinar la balanza de Croacia hacia el Este, hacia Constantinopla. En el 880, el Papa Juan VIII dio prueba de su sabiduría al autorizar a los santos Cirilo y Metodio a utilizar la lengua eslava para el rito romano. Este privilegio fue aplicado también en Croacia.
    Su Exc. Mons. Kuharic, pidió al Santo Padre que hiciera adelantar el proceso de canonización del Cardenal Stepinac, en estos términos:
    "Santísimo Padre, ... Recuerdo aquí al gran testigo de la fe que fue el Arzobispo de Zagreb, el Cardenal Stepinac, para quien, en esta misma basílica, el Papa Juan XXIII pronunció una conmovedora oración fúnebre, subrayando su heroico testimonio y su indefectible adhesión a la fe de Cristo...".
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    Para mostrar su entusiasmo y su pleno acuerdo, la multitud lo aplaudió largamente al igual que a los Cardenales Seper y Bertoli y a los trece Obispos croatas que concelebraron luego con el Papa en croata. La alocución del Soberano Pontífice fue también en croata.
    Esta atención particular provocó una gran emoción entre los numerosos peregrinos venidos a Roma como antaño el compatriota de Croacia de quien Dante hiciera elogio en la Divina Comedia (Paradis XXXI, 103-106).
    (2)Cf. Album totalmente en colores: "La visita Memorable", ed. D. Reichenback, Imprenta Technigraphic, París, 1980.
    (3) Tredici secoli di storia croata nella fedelta alla Chiesa, Osservatore Romano, 30 aprile-1 maggio 1979, pág. 4. En la peregrinación nacional croata, Observatore Romano, Edición semanal, del 4 al 8 de mayo de 1979, pág. 4. El 11 centenario de la alianza entre Croacia y Roma, "La Cruz" del 19-9-79.
  • Capítulo II: País natal
  • Capítulo III: Encuentro de la vocación
  • Capítulo IV: Coadjutor del Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo V: Monseñor Stepinac, Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo VI: En medio del caos de la Segunda Guerra Mundial
  • Capítulo VII: Monseñor Stepinac en la Yugoslavia de Tito
  • Capítulo VIII: Ante el tribunal comunista
  • Capítulo IX: Stepinac en la prisión y en detención
  • Capítulo X: En el ocaso de su vida
  • Capítulo XI: Ecos después de su muerte
  • Capítulo XII: Algunos testimonios
  • Epílogo
  • Anexos
  • Bibliografía

Monday, 23 May 2016

CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos Humanos - M. Landercy



CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos Humanos -M. Landercy

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PREFACIO

Estoy profundamente conmovido por la lectura de este libro que recrea la vida del Cardenal Stepinac.
Sus orígenes rurales, su devoción por la Virgen, la influencia de su madre en su vocación sacerdotal, su preocupación por los pobres son algunos de los rasgos que me acercan a él.
Este defensor -hasta la muerte- de los derechos del hombre en nombre del Evangelio, bien merece que esta página de la historia de la Iglesia no sea olvidada. Justo es que este libro escrito en francés recuerde especialmente el rol del Cardenal en la fundación de obras para los emigrados croatas en Francia y otros lugares. Bastaría con releer la carta de la Congregación del Concilio del mes de octubre de 1946 para conocer claramente la posición de la Iglesia respecto de su condena.
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¡Recuerdo cómo todo el mundo siguió con inquietud el desarrollo de su proceso, de su prisión y, finalmente, de su muerte!
El Cardenal Stepinac vivió plenamente su lema episcopal: "En Tí Señor, mi esperanza".
París, 1 de diciembre de 1980.
Cardenal Francisco MARTY.
Arzobispo de París.

INTRODUCCION


Monseñor Aloysius Stepinac (1), arzobispo de Zagreb, llamó mi atención desde 1945 cuando comencé a seguir los dolorosos sucesos de la Iglesia en Croacia, anexada a la Yugoslavia comunista.
Durante su proceso, leí con atención todas las publicaciones referidas a este doloroso episodio. Pero no podía tener suficiente información en francés porque, como se afirma en un artículo de Etudes de diciembre de 1946 es "más lenta que la prensa anglosajona, peor informada, nuestra prensa, en su conjunto y salvo meritorias excepciones, dudó en sacar a la luz este acontecimiento, y aún más en tomar partido. De esta manera, la opinión francesa se vió privada -y esto es un perjuicio notable- de la oportunidad de condenar una injusticia; y los cristianos de venerar a un mártir".
Este perjuicio fue parcialmente reparado por el libro "Le Dossier du Cardinal Stepinac", preparado por el R.P. Th. Dragoun, O.P., Rector de la Misión Católica Croata en Francia, y publicado por Nel, París, 1958, al igual que por el opúsculo de Ernest Pezet, "Stepinac- Tito, Contextes et éclairages de L'Affaire", París (Nel), 1959.
Estas dos obras están centradas en el proceso montado contra Mons. Stepinac, y su contexto político. Por ello, he querido consagrar mi libro a la vida y a la figura heroica del Cardenal Stepinac. Pero, fue una tarea larga y difícil. Desde el principio, he consultado a personas bien informadas. He sido particularmente alentada en mi trabajo por las cartas de Mons. Stjepan Lackovic quien fuera secretario del arzobispo Stepinac, y por las de numerosos admiradores del Cardenal.
Quiero expresar mi particular gratitud al Reverendo Padre Alexa Benigar, Franciscano croata, por la autorización que me otorgó para utilizar su libro "Alojzije Stepinac" (Roma, 1974, 939 p.) base de mi obra. Mi reconocimiento también para todos mis otros colaboradores.
(1) En croata: Alojzije (Nota del Editor).

LE CARDINAL STEPINAC: Martyr des droits de l'homme - M. Landercy


LE CARDINAL STEPINAC: Martyr des droits de l'homme - M. Landercy

TABLE DES MATIERES

Tuesday, 17 May 2016

El profesor Vinko Grubišić fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Croata de Ciencias y Artes – HAZU



El profesor Vinko Grubišić fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Croata de Ciencias y Artes – HAZU
El Dr. sc. Vinko Grubišić fue confirmado como miembro correspondiente de la Academia Croata de Ciencias y Artes en la sesión realizada en Zagreb el 12 de mayo de 2016. Después de las elecciones de este año, la Academia Croata tiene 150 miembros de número, 133 miembros correspondientes y 91 miembros asociados.
Se trata de un reconocimiento profesional muy significativo, tanto para la comunidad académica croata planetaria, como para la nación croata y su cultura en su conjunto, ya que como políglota con su enorme aporte – basado en su educación erudita y en su inagotable inspiración poética – enriqueció el campo de la lingüística croata, la literatura, la traducción, y la elaboración metódica y pionera de manuales para estudiar el idioma croata.
Todos los reconocimientos en Croacia le pasaban por alto en la patria hasta hace poco, porque en su juventud fue colaborador de Vinko Nikolić, y en su madurez fue una de las figuras disidentes más destacadas de la emigración croata en el siglo XX, quien de buena gana – después de la caída del muro de Berlín – se incluyó en la construcción de la República de Croacia soberana y democrática.
Vinko Grubišić nació en 1943 en Posuški Gradac, en Herzegovina. Después de estudiar tres años eslavística e idioma latín, sale para Austria, y luego a Friburgo en Suiza, donde estudia germanística, filosofía, filología clásica y antropología.
Se graduó en eslavística y pedagogía en 1970 y se doctoró Aix-en-Provence en 1974 con la nota très honorable, bajo el acentólogo de fama mundial Paul Garde sobre el tema La syntaxe de la langue de Marko Marulić. Luego partió al exilio a Canadá, donde realizó diversos tipos de trabajos – entre ellas enseñó en la escuela secundaria croata, alemán y francés, fue traductor público y otros trabajos.
Desde 1988 hasta su retiro en 2008, enseñó en la Universidad de Waterloo el idioma croata y su literatura, a veces literatura rusa, y en el marco de su trabajo preparó los manuales universitarios Elementary Croatian I (1994, 2003), Elementary Croatian II (1996,2008), Croatian Grammar (1996, 2007), Croatian Reader (junto a Anita Mikulić Kovačević, 2007) así como Croatian Literature in English (junto a su hija Katica Grubišić, 2007). En 2007 preparó en el marco de la Universidad donde trabajó tantos años, Croatian Online („Curso de croata por Internet”) como primer idioma del programa Angel.
En 1985 fue profesor visitante de idioma croata en la Universidad Macquarie en Sydney, Australia.
Con fra Ljubo Krasić publicó dos manuales para aprender croata para las escuelas croatas fuera de Croacia: Hrvatski jezik 1 y Hrvatski jezik 2.
Son conocidos su libros de trabajos lingüísticos O hrvatskom jeziku – Sobre el idioma croata (1975.) y Grafija hrvatske lapidarne ćirilice- Grafía del cirílico lapidario croata (1978.),
Publicó fantásticos libros de poesía: Robotov poljubac (1974), Bitarion (1987), Gregorijanske šutnje (1989), Druženja s tijelom (1995) y Stazama samih središta (2005). Sus textos dramáticos son: Tri drame (1981) y Ne začuđuju čudesa (1982).

Publicó Bibliography on the Croatian Language (1983), Hrvatska književnost u egzilu (1991), un libro de ensayos Izazovne teme starije hrvatske književnosti (2006), Volitve (2007) y la monografía Artaud (2000). De sus traducciones del latín, alemán, francés,  e inglés mencionamos solo estas: Američko gerilsko kazalište (1997), Kazalište i njegov dvojnik Anonina Artauda (2002), Plovidba sv. Brendana opata (2004), Erazmo i kršćanski humanizam Léona Ernesta Halkina (2005), Pod okriljem sv. Jeronima Valéryja Larbauda (2006), Latinsku poeziju srednjega vijeka (2010), Jeronimove hagiografije (en colaboración con Vesna Badurina Stipčević, 2008) y Krilati pjev (2012).

Junto con el dr. Vladimir Bubrin edita el Journal of Croatian Studies de la Croatian Academy of America y en colaboración con el mismo de Bubrin publicó el libro bilingüe de textos renacimiento The Glory and Fame (2015.).
Grubišić obtuvo el Premio de poesía de La Revista Croata en 1971 y en 2003 la Medalla de Oro de la Reina Isabel II (Queen Elizabeth II Golden Jubilee Medal) por su aporte cultural a Canadá, y la Davidijada (junto al dr. Vladimir Bubrin) para 2011, así como el Premio como la mejor traducción (por Krilati pjev – Canción con Alas) en la Feria del Libro de Sarajevo en 2012. Aunque ya retirado, sigue traduciendo de varios idiomas y escribiendo. Es colaborador de larga data de las publicaciones de la Fundación para la Emigración Croata: Matica y el Anuario de la Emigración Croata. También colabora con Studia Croatica.
Fue condecorado con la Orden de la Danica Hrvatska con la figura de Antun Radić (1995).


Texto: Vesna Kukavica y otras fuentes